Cada 28 de diciembre celebramos el Día de los Santos Inocentes durante ese día, está permitido gastar bromas.

¿Pero cual es su origen?

Los Santos Inocentes recuerdan a los niños menores de dos años que el rey Herodes ordenó sacrificar tras el nacimiento de Cristo en Belén. Su objetivo no era otro que deshacerse del “mesías” y “futuro rey de los judíos”.

En la Edad Media, la celebración se fusionó con un rito pagano conocido como la “fiesta de los locos” y que era celebrado en los días comprendidos entre Navidad y Año Nuevo.

Típicas bromas 

Cambio de azúcar por sal

Es una broma clásica y consiste en cambiar el contenido del envase de azúcar por sal. Se recomienda hacerla a la hora del desayuno para que la persona caiga en la broma.

 

La moneda o el billete

Es una broma muy famosa y en muchas regiones se juega. Se trata de poner una moneda pegada al suelo con pegamento y verás que más de uno caerá tratando de agarrar la moneda. Para el billete atarás un hilo muy transparente y lo halarás cuando tu víctima intente agarrarlo.

Baño ocupado

Esta broma suele servir para quienes estén trabajando en la oficina. Usa un par de zapatos y un pantalón y, lo dejan en un cubículo del baño. Quien vaya a usar el baño creerá que hay alguien y tendrá que esperar por un buen rato.

Colgar un muñeco/monigote de papel en la espalda de alguien.

Pasta de dientes

Consiste en colocar un poco de pasta de diente en la cara o en las manos de la víctima mientras ésta está descuidada o duerme. Al despertar y mirarse en el espejo, verá como una extraña sustancia ha «aparecido» en su piel.

Los clásicos asustadores

¡Buh! Escondernos detrás de una puerta, tras una esquina, con la habitación a oscuras con el fin asustar a la víctima.

Se recomienda que las bromas sean de buen gusto para el que las vaya a recibir, ya que la intención es sorprenderlos y no hacerle pasar un rato desagradable.

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