Los rompecabezas, también llamados puzles, son juegos de piezas que al ordenarse componen una figura. Jugar con ellos tiene múltiples beneficios ya que divierte y entretiene a los pequeños/as, colocar las piezas para formar correctamente la imagen, ello favorece la observación, la concentración y la predicción.

 

Si al iniciar el rompecabezas, los niños y niñas no cuentan con un modelo, para poder montarlo, tendrán que ejercitar su memoria visual y recordar cómo era la imagen para volver a montarla.

 

Además, la manipulación de las piezas exige el movimiento de pinza de los dedos, y esto ayuda a desarrollar la motricidad fina y la coordinación visomotora. Los rompecabezas invitan a resolver situaciones problemáticas, a elaborar estrategias para resolverlos; ya sea de manera individual o en grupo, suponen un desafío. Si lo consiguen solos, elevan su autoestima. Si lo montan en grupo, estimulan la colaboración y todos disfrutan del momento compartido. Estos son algunos de los beneficios de este juego que promueve el desarrollo de múltiples inteligencias.

 

Cómo elegirlos

Para que los rompecabezas sean del agrado del niño tienen que satisfacer su personalidad, es decir que vayan de acuerdo a su gusto e interés, ya que el montar un rompecabezas no debe ser frustrante, al contrario, le debe ayudar a concentrarse y a relajarse.

Es recomendable que de 2 a 3 años se elijan sencillos rompecabezas en el que las piezas sean objetos completos, como un circulo, cuadrado o triangulo.

Para preescolar rompecabezas que tengan dibujos de objetos familiares, animales o personas; que se desmonten con facilidad para volverlos a montar y que sirvan como medio de enseñanza para aprender, como por ejemplo puede seleccionar sobre formas, colores, números, alfabeto, etc.

Para el tramo de edad de 6 hasta 12 años se puede comenzar con rompecabezas de 75 hasta 100 piezas y luego aumentar poco a poco hasta llegar a las 500 piezas.

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