Aproximadamente entre los 18 y 36 meses los niños y las niñas empiezan a adquirir su identidad y a darse cuenta de su propio yo, también es el periodo del negativismo donde su respuesta favorita será “¡no!”   y aparecen las terribles rabietas.

Una rabieta es un arranque de ira en el cual el niño o la niña se tira al suelo, patalea y grita. Esta suele producirse por que el niño o la niña se han sentido insatisfechos al no conseguir algo que deseaban(por ejemplo: jugar con un juguetes cuando llega la hora de la cena”…)

Las rabietas son la forma que el niño o la niña tienen de llamar la atención y la manera de comunicarse. El lenguaje aún no ha adquirido un significado tan real para el pequeño como los gritos y la cólera; la independencia motriz es cada vez mayor y quiere hacer y ver todo por sí mismo, desea empezar a ser libre para explorar el mundo y observar las respuestas que producen sus acciones en los adultos

¿Debo ignorarlo cuando se enfada?

Cuando el niño o la niña se enrabieta, experimenta un proceso hacia su propia independencia, pues prueba a hacerse valer y que lo espeten,. Pero ¡cuidado!, no podemos permitir que consiga su propósito con este tipo de comportamientos. Es el momento de poner límites.

Si nuestras medidas no funcionan, ¿qué podemos hacer?

  • No prestarle atención. Su conducta de pataleta no debe recibir recompensas de ningún tipo.
  • Cuando la intensidad de la rabieta disminuya, hablaremos con el niño o la niña con un objetivo: cambiar su conducta anterior “vamos , deja de llorar, nos marcharemos a dar un paseo despacito”
  • En el momento en que termine la rabieta, lo volveremos a integrar en la actividad que vayamos a realizar en ese momento como si nada hubiera ocurrido.

¿Como se pueden evitar?

Esta etapa es pasajera y se superará sin problemas. Como recomendaciones:

  • Antes de llegar a que se enfurezca es mejor ofrecerle recursos posibles de negociación ” Ahora no puedes jugar al balón en tu habitación, pero si esperas un poquito bajaremos al parque”.
  • Cuando consiga evitar la rabieta, destacaremos sus logros y esfuerzos en lugar de las acciones negativas.
  • El mayor ejemplo es el que le das, no esperes que esté callado o hable bajito si gritáis en casa con frecuencia.
  • Identifica las situaciones en las que con gran probabilidad parece el berrinche. Molificadas o intenta solucionarlas de otra manera.

¿Que puedo hacer si aparecen?

  • No hay que preocuparse demasiado, salvo que sean continuas y muy violentas.
  • Habla con voz suave, sin alterarte, conserva la tranquilidad para no llegar a mayores.
  • Déjalo solo en un sitio seguro,por ejemplo, en su habitación.
  • Mantenerte firme y no cedas. Cuando se haya calmado puedes hablar con él como si todo esto no hubiese ocurrido y recuperar la normalidad.
  • Actúa siempre de la misma forma, el niño se orientará y conocerá hasta qué limite puede llegar.
  • Tranquilizalo después de la rabieta, hay niños que terminan tan extenuados que necesitan recuperarse.

Son una de las edades más bonitas en la que los pequeños muestran una gran curiosidad por todo lo que aprenden y descubren, y que viene acompañada de un afán de independencia y de gran vulnerabilidad.

Los pequeños se desarrollan muscularmente y se sienten felices con la gran cantidad de actividades motrices que realizan, en la que sienten todo su cuerpo.

A los dos años, el niño está necesitado de afecto y poco a poco va desarrollando su sociabilidad, aunque los juegos con los otros niños son solo físicos.

Mientras, el lenguaje va avanzando y preguntan sobre todo aquello que llama su atención…, y si nuestra respuesta no es de su agrado, entonces ¡comienza e enfado! y quizá ¡la rabieta!.

Todos nuestros alumnos disponen del servicio de nuestro Gabinete Psicopedagogico de los Centros escolares Menuts y te ayudaremos a solucionarlo.

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