Los juguetes son los instrumentos que permiten a los niños y niñas un mejor desarrollo psicomotor, cognitivo,afectivo,emocional y social, por ello es muy importante que cumpla unas normas de seguridad.

Para empezar el juguete debe ser  el adecuado teniendo en cuenta su intervalo de edad, sus destrezas y sus habilidades.

Un juguete para niños y niñas menores de 36 meses no debe contener piezas pequeñas que puedan ser ingeridas .

De ahí que nos aseguremos que el juguete es adecuado a la edad de nuestro hijo, a sus destrezas y habilidades. Este importante parámetro adquiere mayor relevancia cuando el juguete va destinado a  menores de 36 meses. 

Un juguete apto para menores de 36 meses es que ha pasado las pruebas necesarias para verificar que no generan ni contienen piezas pequeñas que puedan ser ingeridas o inhaladas. Una advertencia fácil de identificar y de explicar a niños más mayores para que puedan entender que un bebé menor de 36 meses no puede compartir los mismos juguetes, por el riesgo que implica.

El Consejo de Ministros del 30 de junio de 1990 aprobó el Real Decreto que confirma la adopción en España de la Directiva 88/378 del Consejo de las Comunidades Europeas, sobre seguridad de los juguetes.

El fabricante debe informar el uso apropiado del juguete y los riesgos que conlleva si no se utiliza de forma adecuada.

Además debe cumplir una serie de propiedades:

  • Propiedades físicas y mecánicas: deben evitar que el juguete pueda provocar lesiones corporales por los elementos que lo componen o por la inestabilidad del mismo.Las normas son especialmente exigentes en lo que a los niños menores de treinta y seis meses se refiere.

  • Propiedades químicas: “los juguetes serán diseñados y fabricados de forma que su ingestión, inhalación, contacto con la piel, las mucosas o los ojos no presenten riesgos para la salud o peligro de heridas”.

  • Propiedades eléctricas: no pueden superar los 24 V y todos los elementos relacionados con fuentes de energía no pueden ser accesibles a la manipulación infantil.

  • Propiedades higiénicas: su fabricación ha de garantizar las condiciones de higiene necesarias para evitar riesgos de infección o enfermedad.

  • Inflamabilidad: están prohibidos todos los juguetes con riesgo de inflamabilidad por contacto con llama o cualquier otra fuente de fuego y, en caso de arder, debe hacerlo lentamente y con poca velocidad de propagación de la llama.

    Los padres y madres deben tener en cuenta que la seguridad de un juguete no solo depende del diseño y fabricación, también es muy importante la elección adecuada en función de la edad y la capacidad intelectual de los niños.

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