Beneficios y actividades acuáticas para bebes

La matronatación es una actividad que fomenta la estimulación del bebé en un medio acuático.

Cuando empezar

No hay una edad determinada para comenzar, se recomienda comenzar a partir del cuarto mes de vida para que el sistema inmunológico del bebé esté más fortalecido y minimizar así las posibilidades de contagiarse con virus u otras infecciones como la otitis.  La edad recomendada es entre 5 meses y 3 años. La matronatación no busca enseñar al bebé a nadar, ya que la coordinación, la fuerza o las habilidades motoras, todavía no se han desarrollado lo suficiente como para nadar en superficie ellos solos, aunque sí están capacitados para nadar bajo el agua a una distancia corta.

Otro de los objetivos de la matronatación es el inicio a la flotabilidad como método de supervivencia en caso de accidente y, por lo tanto, para salvar la vida. Con 6 meses se le enseña a mantener la respiración unos segundos y, con los ojos abiertos, buscar la superficie del agua, girar el cuerpo y quedarse boca arriba con la cara fuera del agua para poder flotar y respirar.

Se recomienda que la temperatura del agua oscile entre los 32 y 34 ºC para que no pasen frío al meterse en la piscina y un nivel de cloro de 0.6 para no dañar sus pulmones. En algunos casos, es preciso un periodo de adaptación por parte del bebe y, para ello, es aconsejable meterse en la piscina con el bebé en brazos y lo más pegado al progenitor o monitor para que se sienta seguro y pueda ir cogiendo confianza con el agua.

Cómo empezar

La técnica que usamos para que estén prevenidos ante una inmersión es soplarles primero un poco en la cara. Así se preparan instintivamente. Las inmersiones son muy importantes para la supervivencia en el agua. Si el bebé está preparado para una inmersión va a cerrar él solito la glotis y no va a tragar agua

Durante las clases, se emplean juguetes didácticos, como pelotas, para lograr el equilibrio y el tono muscular. Se trata de una actividad de inicio al juego y al aprendizaje.

Principales beneficios de la natación

  • Están más relajados, debido a que el agua facilita ciertos movimientos y les recuerda, de manera agradable, al tiempo que estuvieron en el útero materno.
  • Fomenta la sociabilidad, al estar en contacto con más niños y niñas.
  • Les abre las ganas de comer, debido al ejercicio y esfuerzo que realizan.
  • Desarrollo del tono muscular, proporcionando más coordinación y habilidades motoras, por el continuo movimiento muscular.
  • Favorece la orientación, como en la flotabilidad.
  • Aumenta la capacidad creativa e imaginativa por medio del juego.
  • Es beneficioso para el sistema respiratorio, aumentando la capacidad pulmonar, debido a que tiene que hacer mayor esfuerzo al respirar.
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio, debido al aumento de las respiraciones y a la oxigenación en sangre.
  • Importante desarrollo psicomotor que le ayuda a aumentar la coordinación motriz.

Ejercicios para hacer con tu bebé en el agua

  • 1. Esperamos. Siéntate en el borde de la piscina con el bebé y dale algo de tiempo para que se familiarice con el nuevo entorno y espera a que comience a mostrar interés por el agua. 
  • 2. Caricias en el agua. Cuando le veas interesado en conocer este nuevo medio, puedes empezar a mojarle los pies despacio y hacerle caricias con el agua.
  • 3. Paseando por la piscina. Con el bebé en brazos, y viendo que en todo momento esté tranquilo, puedes comenzar a caminar despacio con él en brazos, permitiendo que entre en contacto con el agua, pero sin dejar de tener contacto corporal con él en ningún momento para que se sienta seguro. 
  • 4. Chapoteo. Es el más básico y supone ir introduciendo al bebé poco a poco, sosteniéndole por debajo de las axilas, para que entre en contacto con el agua y se mueva libremente explorando el medio acuático pataleando y agitando los brazos. 
  • 5. De espaldas Bocarriba, con la espalda en el agua, y tú también recostada/o en el agua, apoya su cabecita en tu pecho, si es posible en el lado del corazón, y desplázate lentamente para que note la sensación de flotar. Algunos bebés sienten un rechazo inicial a ponerse en esta postura porque sienten que pierden el control. 
  • 6. De espaldas sobre un material de flotación. Repitiendo la posición del ejercicio anterior, poco a poco, debes despegarte del pequeño, y sustituir tu cuerpo por una tabla o un material auxiliar sobre el que el pequeño quedará recostado mientras lo mueves en el agua. 
  • 7. Inmersión. Antes de hacerla hay que mojar suavemente el rostro del pequeño, después tirarle un poco de agua desde arriba para que le caiga sobre la cabeza y la cara, a modo de lluvia. Las primeras inmersiones son rápidas y muy superficiales. Al volver a la superficie has de abrazarle y reconfortarle. Como es lógico, debes prestar especial atención para comprobar que no traga agua en ningún momento y no hacer más de 5 inmersiones seguidas. Con la práctica, el tiempo de apnea puede ir aumentando y cuando compruebes que salen unas burbujas, significará que ha logrado respirar.
  • 8. Moviendo juguetes. Una vez superadas las inmersiones, puedes llamar su atención con algún juguete e ir moviéndolo en el agua para que intente alcanzarlo y se desplace en el agua. Las distancias serán muy cortas al principio, pero poco a poco puedes ir probando y aumentarlas. Te recomendamos usar juguetes llamativos y de vivos colores para que sean de su interés, y si el bebé tiene pocos meses, juguetes sonoros que llamen su atención también de esta forma. 
  • 9. Flotando en el agua. Cuando el bebé ya lleva varias sesiones en el agua y esté acostumbrado a este nuevo medio, podéis repetir la posición del ejercicio 5, de espaldas en el agua, pero sumergiéndole un poco más, dejando su cabecita fuera, y sosteniéndole, colocando tus palmas de las manos en su espalda. Puedes permanecer quieta/o un tiempo, y luego desplazarte muy despacio si el bebé continúa tranquilo y relajado. 
  • 10. Caballito. En piscina con poca profundidad, ponte a 4 patas, a modo de caballito, y el bebé sobre tu espalda. Puedes moverte despacio o más deprisa, dependiendo de cómo le veas, e incluso hundirte un poco y realizar pequeñas inmersiones. Es importante que en todo momento respetes el estado de ánimo y las necesidades del bebé. Si ves que no le apetece realizar un movimiento o ponerse en cierta posición, no le fuerces, recuerda que lo importante es que la su experiencia en el agua sea lo más positiva posible para ambos. Esperamos que, con estos ejercicios de natación para bebés, el tuyo pueda disfrutar de los múltiples beneficios que proporciona pasando un gran rato en familia. 

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